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EPICONDILITIS O CODO DE TENISTA 

 

 

La epicondilitis o codo de tenista es un trastorno que afecta a las personas que realizan de forma frecuente y continuada movimientos de hiperextensión del codo. En la mayor parte de las ocasiones se trata de una enfermedad provocada por microtraumatismos de tracción repetidos en el punto de inserción de los músculos extensores de la mano y la muñeca . Estos músculos se insertan en una protuberancia situada en el extremo distal externo del húmero denominada epicóndilo

 

La epicondilitis es la afección más común del codo y produce un dolor localizado en la zona de inflamación que puede irradiarse hacia la parte externa el brazo o antebrazo. Es común en las personas que practican deportes como el tenis, el squash... (al efectuar golpes de revés), realizan actividades como manejo de destornilladores, taladros, martillos neumáticos, o incluso por el uso reiterado del ratón del ordenador, por llevar pesos..., ya que su etiolología es traumática o por estrés (microtraumatismos repetitivos)

 

 

 

 

TRATAMIENTO

 

El tratamiento que aplicarán los expertos en Traumatología debe seguir un orden lógico, avanzando de más a menos, como si se ascendiera una escalera:

  • En el primer escalón se hallarían:
  1. Antiinflamatorios no esteroideos (AINES) administrados por vía oral o por vía tópica, con cremas o geles
  2. Reposo de la articulación. Reducción de aquellas actividades que causen dolor, disminuyendo el tiempo de actividad e intensidad.
  3. Fisioterapia, con la aplicación de calor local, ultrasonido, electroterapia, láser, técnicas de masaje, ondas de choque o determinados ejercicios y técnicas.
  • En el segundo escalón estarían:
  1. Infiltraciones. Son inyecciones locales de corticoides, asociados o no a un anestésico. Las que se inyectan alrededor del epicóndilo pueden resolver los dolores durante semanas o meses. Como existe un pequeño riesgo de rotura local de inserción del tendón y del tendón, este tratamiento debe ser limitado. Recientemente se emplea la infiltración de plasma rico en plaquetas
  2. Terapia ocupacional. Se recomienda limitar los movimientos que provocan la epicondilitis. Un estudio ergonómico del puesto de trabajo evitaría los movimientos repetitivos que la provocan, algo que sería clave en la tasa de curación.
  • En el tercer escalón se emplearía:

 Cirugía. Se recomienda en determinados casos que no responden a las medidas anteriores. Puede intervenirse con incisión abierta o con artroscopia

 

 

 

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